Una y otra vez, una y otra vez, otra vez.
Las lágrimas insensatas que surgen sin motivo aparente, las mejillas palidas, las ojeras por el desvelo, los ojos rojos por el cansancio, por el dolor, por la melancolía.
Las lágrimas insensatas que surgen sin motivo aparente, las mejillas palidas, las ojeras por el desvelo, los ojos rojos por el cansancio, por el dolor, por la melancolía.
Tanta gente y aun así tanta soledad, tanta apatía, tanto silencio, tanta desdicha.
Y es que no entiendo, porqué a mi, porqué sufro aunque no debería, aunque no quiera, aunque no hayan razones, siempre vuelvo aquí.
He llegado a pensar que pertenezco a esto, a esta tristeza fulminante, a las flores marchitas, a los días grises, al aislamiento, a los vicios y al dolor. Es lo que soy.
Y es que no entiendo, porqué a mi, porqué sufro aunque no debería, aunque no quiera, aunque no hayan razones, siempre vuelvo aquí.
He llegado a pensar que pertenezco a esto, a esta tristeza fulminante, a las flores marchitas, a los días grises, al aislamiento, a los vicios y al dolor. Es lo que soy.
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