La misma brisa, la misma nube gris tapando la luz, las mismas gotas duras y frías bajando por mi ventana, la misma sensación, la misma falta de esperanza, el mismo corazón lleno de dolor. Las mismas caras, las mismas palabras y es que al pasar de tantos años al fin he aprendido que nada ni nadie cambia.
Rastros de ti en las letras. Un abrazo Amapola.
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