sábado, 24 de enero de 2015
Mujeres.
Me encantan las mujeres, me encanta la manera que tienen de ver al mundo, sus voces suaves y sus olores dulces, sus miradas intimidantes que producen ternura, sus sonrisas con las cuales son capaces de lograr cualquier cosa hasta de hacerte sentir calidez dentro del cuerpo aunque el clima sea frío. Me fascinan las mujeres y sus curvas, cuerpos tan femeninos que cada poro de su piel te provoque deseo, que tu mirada se pierda entre cada línea de su contorno, que su cintura magnética haga que quieras abrazarla para jamás soltarla, que imagines como sería pasar tus manos por cada milímetro de su piel, pasar tus labios por cada pequeño rincón de sus maravillosos cuerpos, hacerlas temblar, estremecerse, explorarlo todo, sentirlo todo. La mujer está hecha en sí misma para el placer, para sentir, para ser deseada, para sentirla, para disfrutar y ser disfrutada, la mujer es belleza, delicia, es exquisita, y verla suspirar, hacerla gemir es uno de los más grandes placeres de la vida. Me derriten sus labios, la forma de estos, la suavidad, el color, las ganas de besarlos, pero sobre todo mis curvas preferidas en una mujer son las que tiene en su cabello. Aquellas ondas afloran en mí los instintos más carnívoros y no puedo controlarme.
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