Despiertas, es uno de esos momentos en los que tienes un shock mental de "realidad" y se te llena la cabeza de ¿Qué es lo que estoy haciendo? y no existe la respuesta.
Es de noche, el cielo es más gris que azul oscuro por el humo, no hay estrellas, los perros corren, la gente camina, las miradas no te miran, estas ahí estática, tratando de sentir, los dedos juegan, las manos acarician, las respiraciones son agitadas, y aún así no sientes nada, ¿Porqué no? porque no quiero, en el parque no. ¿Mañana? puede ser.
Día siguiente, luz, sol, más humo, te encanta el humo, mucho humo, misma compañía, caminas, fumas, ríes, ¿Vamos? Si, vamos. Oscuridad, silencio roto, ropa, te balanceas, tus caderas en un vaivén, risas, termina, se despiden y tu no sentiste nada.
Fue un error.
Estas en un lugar increíble bailando, sudor, humo, vodka, risas, música, falsa alegría, falsa compañía. De repente unos labios, luego otros, otros y unos cuantos más se rozan suavemente en los tuyos, todo es alegría, pero no sabes qué estas haciendo. Sigues bailando y de repente apareces ahí, en el rincón oscuro del bar justo bajo la barra de bebidas, unos ojos frente a los tuyos, escuchas su voz pero no logras captar las palabras, sigues en lo tuyo, las bocas se juntan, las manos juegan, ¿Te gusta? mueves la cabeza afirmando que si, pero la verdad es que de nuevo no sientes nada.
Otro error.
Te ves a ti misma como si tuvieses la capacidad de ver a través de otros ojos, todo el panorama, la escena completa, estas tu y están los demás, esta tu y esta él, estas tu y no hay nadie, estas tu y luego te pierdes.
Wow... En detalle, el momento de saberse abrumado por preguntas, en momentos en donde debería liderar el sentir.
ResponderEliminarBuen escrito. Saludos.