Ya no puedo hallarme en ningún lugar, no consigo encontrar
aquella sensación de pertenecer, de sentirme parte de algo, de sentir que puedo
ser algo, mucho menos ser alguien.
Todo parece tan difícil, adaptarme, a qué, por qué no puedes
llegar a un lugar y olvidar todos aquellos en los que has estado antes, por qué
no puedes evitar comparar aquel sitio en el cual eras todo lo que deseabas,
eras todo lo que deseaban que fueras, divertida, espontanea, cometías errores,
si, errores que les agradaban, les agradabas, te sentías en tu mundo, parte de ellos, parte de allí. Te sentías Tú,
aunque tal vez no lo fueras realmente, aunque tal vez solo fueras lo que ellos
querían que fueras.
Llegar a un lugar distinto, otra gente, el mundo de alguien
más, no sabes de quién, no sabes dónde estás realmente, ni con quién estas, vez
rostros y escuchas nombres, te vez rodeado de gente, pero estas tan solo, como
nunca lo has estado antes, solo, realmente solo.
Crees encontrar alguien, personas parecida a las que solías
conocer, pero no lo son, y al final te
excluyen, aunque podrías ser tú quien inconscientemente se ha estado alejando,
quien los aparta poco a poco con tu soledad, la que se adueña de ti cada
segundo más que pasas allí, te aíslas en tu propio mundo, lloras y no
encuentras un porqué a ese vacío que crece dentro de ti.
Un vacío que se alimenta de lo poco bueno que queda en ti.
Buscas en viejos recuerdos compañía, alguien que te escuche llorar aunque sea en la otra linea del teléfono, haces llamadas marcando desesperadamente, bip bip bip, nadie contesta, a nadie le interesa, ya no eres nadie.
Comes hasta vomitar o no comes, duermes días enteros o no
duermes, siempre vagando de extremo a extremo, siempre haciendo las cosas como
y cuando no deberías. Ves subir y bajar
los números, te sientes tan inútil, impotente, incapaz, falsa, gorda,
desagradable, no solo lo que hay dentro de ti se va deteriorando, por fuera
también te estás destruyendo.
Sientes como el frio te quema, ese helado viento que roza tu
piel poniéndola erizada, que hace que tus brazos tomen un color rojizo y que se
te congele la expresión haciendo que ya no vuelvas a sonreír. Solo queda permanecer inmóvil mientras la
vida pasa ante ti, a la espera de que el sol vuelva a salir, esperando llegar a
un lugar en el cual puedas ser feliz.
Esperando alguien que te pase un pañuelo para secar tu llanto, que te mire con dulzura, que sin juzgarte te tome en sus brazos y te brinde un abrazo o con sus manos roce tu rosto regalándote una ligera caricia de consuelo.
Esperando alguien que te pase un pañuelo para secar tu llanto, que te mire con dulzura, que sin juzgarte te tome en sus brazos y te brinde un abrazo o con sus manos roce tu rosto regalándote una ligera caricia de consuelo.
No me siento sola, lo estoy.

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