Estos días se han colgado sonrisas de mi rostro en las mañanas. Al anochecer vuelvo a ser yo, se pierde la magia y nuevamente soy la estúpida con los ojos rojos por derramar lagrimas.
Como un adicto a la heroína, me inyecto tristezas a cada segundo del día, cuando pasa una alegría tiemblo y se me pone borrosa la vida. Me acostumbre a vivir así. Las alegrías son destellos que se me esfuman al ritmo de suspiros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por leerme ♕